Pedidos en un cuaderno, inventario en Excel, clientes repartidos entre WhatsApp y la memoria. Si en tu negocio hay algo que se repite cada semana, se puede construir un programa que lo haga por ti.
Aquí no hay precios, y no es por esconderlos: cada encargo es distinto y poner una cifra sin saber qué construyes sería inventarla. Te la doy antes de empezar, cerrada.
Caso de estudio
Una plataforma de finanzas personales: cuentas, movimientos, categorías, presupuestos, metas, movimientos recurrentes, importación de extractos bancarios, reportes y avisos. Diez secciones dentro de un mismo sistema con sesión y registro cerrado por invitación.
10
secciones funcionales en un solo sistema con sesión
506
pruebas automatizadas, pasando sin un solo fallo
25
documentos de decisión versionados junto al código
6
recorridos completos contra la aplicación de verdad



Las reglas de tu negocio van en el centro y no saben qué base de datos hay debajo. Suena a capricho de ingeniero y no lo es: es lo que permite cambiar de proveedor sin reescribir la aplicación, y probar una regla en milisegundos en vez de levantando medio sistema.
Presentación
Las pantallas. Ninguna sabe cómo se guardan los datos.
Aplicación
Qué puede hacer cada quien y en qué orden. No sabe que existe PostgreSQL.
Dominio
Las reglas del dinero. Cero dependencias hacia fuera: se prueba sin levantar nada.
Infraestructura
La base de datos, el almacenamiento, el correo. Sustituible por diseño.
Alguien registró un pasaje de bus de 3.800 pesos y la aplicación mostró 380.000. Los cuatro sitios que necesitaban saber cuántos decimales tiene una moneda se lo preguntaban al navegador, y el navegador no siempre contesta lo mismo.
Mirar, no suponer
Los tres primeros diagnósticos fueron equivocados. El cuarto salió de un registro que decía exactamente qué había pasado.
Reproducir antes de arreglar
El fallo se forzó en local primero. Arreglar sin haber visto romperse es creer, no saber.
Dos trabajos, no uno
Corregir el código impide que entren datos malos. Los que ya estaban guardados se arreglaron aparte, con copia previa.
Hoy la escala de cada moneda está escrita una sola vez, y hay una prueba con el nombre del problema: «nueve mil pesos se guardan como nueve mil, no como novecientos mil». Te cuento esto porque cualquiera enseña lo que le funcionó.
No hay tarifa publicada porque no hay dos encargos iguales. Lo que sí hay es un precio cerrado antes de que empiece nada.
Me cuentas qué quieres resolver
Qué hace hoy tu negocio a mano, qué te quita tiempo, qué se te pierde. Media hora basta.
Te escribo qué se construye
Un documento corto: qué entra, qué no entra, en cuánto tiempo y por cuánto. Si no te sirve, ahí se queda.
Se construye por partes
Ves funcionando cada trozo antes de pagar el siguiente. Nunca hay un salto a ciegas de meses.
Si lo que necesitas se resuelve con algo que ya existe, te lo digo y te ahorras el proyecto.